Oda a lo absurdo

«Todos en pie, entra en la sala el honorable juez Winchester McRockefeler» (se trata de un mono con nariz de payaso y camiseta de los Lakers).

Se juicea todo lo juiceable. El acusado es condenado a llevar de por vida la cara de David Broncano. Se levanta la sesión.

El guardia de seguridad que custodiaba la sala termina su turno y entra en el bar de enfrente, lo primero que entra es su frente. Pide cerveza y anacardos, no en ese orden.

Coge el periódico del día, mira la portada: “Sube La Factura de la Luz a La Carrasqueta a disfrutar de la nieve”. El guardia va al aseo. Raya de nieve. Baja La Oscuridad y comparten la última.

Llegan a casa y follan sobre los pedazos de una vajilla de la CAM que previamente ha sido destruida por un arrebato de jugador frustrado en Preferente. Terminan. Ambos comen techo. Uno se pregunta: “¿Le habrá gustado?” la otra: “¿Por qué los pantalones de Bruce Bunner no se rompen cuando se transforma en Hulk?”

Fin

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