La resaca. Dormir poco y tener que limpiar. Volver a ensuciar por culpa de la resaca. (Exacto).
Los viajes de vuelta. Dar una vuelta entera cuando aquel hit del verano decía claramente “da media vuelta, danza kuduro”.
Las uvas, 12 o las que te quepan en la boca. Admiración a los que retan al infortunio con Lacasitos, M&ms o aceitunas. Admiración plus extra gran reserva a estos últimos si además son con hueso.
El cotillón. Lo compras, te sobra. No lo tienes, te falta. Por eso su nombre, por esa innecesidad tan necesaria. Como meterte en la vida de los demás y opinar. Porque si solo larga y no opina no es un cotillón, solo es un cotilla de pacotilla. Toma, primera rima del año. #NeoPoesia.
Tener calor en el trayecto que va de diciembre a enero. De las mejores inocentadas que se han visto nunca. Que igual no es para tomárselo a broma y esto del cambio climático se nos va de las manos. Justo por eso es una inocentada, porque después del puteo siempre hay venganza. Y no existe venganza más dura que la de una madre (Naturaleza, en este caso).
Los negros. Las putas. Los maricones (ojito porque si eres transexual hetero también eres maricón, no te relajes princesa). Los moros. Los retrasados. Las mujeres. Y un largo etcétera. No, los despropósitos no sois vosotros ni los mil y un nombres con los que se os conoce. El único despropósito es que os haya tocado convivir con partes de la sociedad que, por suerte, cada vez son más pequeñas pero que, por desgracia, hacen demasiado ruido. Shut up moth***ers! La resistencia viene con más fuerza y gusto que la de aquella lejana galaxia. No estáis sol@s.
Los políticos.
No luchar por los sueños. No luchar por tus putos sueños. En este sentido el despropósito king es el conformismo (como te odio hijo del demonio). Ojalá se le hayan atragantado las uvas. Aunque pensándolo mejor seguro que pasa de la tradición y se conforma con el año que le toque vivir, sin demasiadas expectativas.
En fin, hasta aquí una lista de despropósitos de año nuevo. No será complicado para el lector diferenciar entre los serios y los cómicos. ¿Por qué juntarlos? ¿Por qué no escribir únicamente sobre temas que necesitan todo el foco de atención sobre ellos y no deben mezclarse con humor? Pues verá, el motivo radica única y exclusivamente en el siguiente despropósito. Uno bastante grande y no sólo de altura.
Yo.
Feliz (d)año nuevo.