Te dejo

Que sí, que te dejo.

Te dejo por aquí estas líneas.

Te dejo mis manos por si las tuyas te saben a poco.

Te dejo saborearme, tienes tres toppings de regalo.

Te dejo una mirada lasciva.

Un beso de bolsillo.

Un te quiero improvisado.

Una lágrima mientras suena Morgan.

 

Te dejo quedarte con mis cenizas cuando se me descontrolen las ascuas.

Te dejo elegir cruz, por si algún día no doy la cara.

Te dejo todos los te lo dije porque volveré a equivocarme.

Te dejo besarme de frente, de lado o a lo Spiderman.

Te dejo cinco segundos, haz con ellos lo que quieras.

Cinco.

Cuatro.

Tres.

Dos.

Uno.

 

Te dejo que te dejes esa sonrisa toda la vida.

Que te lleves la mía.

Te dejo que te cargues el espacio entre ambos.

Y un cuentakilómetros para cuando necesites reírte.

Te dejo que pidamos té de Jordania, en Hungría o Bulgaria.

¿Pido cucharita o tienes calor?

Te dejo que invites.

Te dejo un par de dólares por tus caprichos, uno más que Matellán.

 

Te dejo que me llenes la nevera de cosas innecesarias.

Te dejo que nos las comamos juntos. Lo de la nevera y lo otro.

Te dejo, invirtiendo las sílabas de dejo, si no me quedo a dormir.

Aunque ya sabes que siempre lo hago.

Te dejo que me guardes cuando no te haga falta.

Que me borres.

Que me actualices.

Que me desinstales.

Que me pongas una reseña.

Pero no te olvides de suscribirte y darme like.

 

En fin

Te dejo, que voy teniendo hambre.

 

Como te decía antes, te dejo por aquí unas cuantas líneas para decirte que contigo me quedo a cuadros.

Y que no es lo mismo quedarme a cuadros que dejarme en cuadro.

Pero, tía, tú eres capaz de todo.

Me dejas perplejo y solo ante tu peligro.

 

Te dejo que me dejes como quieras.

Eso sí, sigue haciéndolo tan bien como hasta ahora.

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