Gracias por todo

Llegaste a mi vida en un momento el que todo estaba patas arriba. Fuiste la sensación de protección que necesitaba cuando más peligroso parecía el mundo ahí fuera. Desde entonces has cuidado de mí y de quienes me rodeaban. Parece que haya pasado toda una vida. 

¿Recuerdas todo lo que hemos vivido? Yo no paro de hacerlo. Recuerdo el primer paseo. El primer viaje. El primer concierto. La primera comida. La primera cena. Recuerdo aquella vez que hasta fuimos ilegales.

Hasta ese momento otras habían tocado mis labios pero ninguna como tú. Qué iluso fui al creer que ellas me salvarían. Llegaste tú y tiraste por tierra todos mis planes. También todos mis yo nunca y algún que otro yo siempre. El primer beso fue la confirmación de que todas las demás no habían sido más que placebos. Con ese beso entendí que lo nuestro iba para largo.

Al principio había quien decía que no te necesitaba, que no me ibas a servir para nada. Pero yo siempre creí en ti, en nosotros. Me daba igual lo que dijeran, incluso hoy, que aún parece haber dudas. Yo ya te quería antes incluso de haberte tenido entre mis manos. 

Cierro los ojos y me imagino desnudándote de mí. Primero bajo con suavidad uno de tus tirantes, luego el otro y te separo para contemplarte en todo tu esplendor. Es curioso, al final soy yo quien se siente desnudo.

Y ahora míranos, cada vez más cerca de dejarlo. A un paso del abismo que será aprender a vivir sin ti. Nervioso porque otros puedan ver cuando no estés cerca que no siempre sonrío. Temeroso por saber si podré esconder todas las muecas que me has ayudado a disimular.

Supongo que como en toda ruptura nos seguiremos viendo de vez en cuando. Que no vas a desaparecer de mi vida sin más. Supongo que podremos ser amigos y llamarnos y vernos cuando nos haga falta. Seguramente me harás tú más falta a mí que yo a ti, siempre ha sido así. 

Nos queda el último tramo de este camino que un día decidimos recorrer juntos. Por eso, por si cuando llegue el momento no encuentro las palabras, lo dejo aquí escrito. No prometo echarte de menos, pero sí prometo no olvidarte.

Gracias por todo, mascarilla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio