El lavadero

Pasarán los años y todavía se seguirá diciendo eso de «He visto toda mi vida pasar como si fuera una película» cuando nos enfrentamos a una situación cercana a la muerte, o también en aquellas traumáticas (sí, la muerte no tiene porqué ser traumática).

Esto que acabas de leer es el primer párrafo de algo que empecé a escribir hace algo más de un mes mientras hacía tiempo para la hora de clase, fue un miércoles. Como cada segundo día esdrújulo más guay de la semana tuve clase de 1 a 3. Comí en la universidad, solo, y fui a lavar el coche (supongo que por eso el título). Tenía clase a las 5 así que aún tenía tiempo de sobra, algo había que hacer. Como ya te habrás dado cuenta, no tengo ni la más remota idea de por qué escribí ese párrafo. Lo único que recuerdo es que había una chica sentada en los bancos de en frente.

Llegados a este punto, ¿qué hacemos? Continúo el párrafo como si tuviese muy claro sobre lo que quería hablar o, en un ejercicio de sinceridad, te ahorro todas las mentiras que podría venderte. Tú decides, te dejo un par de minutos para que lo pienses. Te espero en el siguiente párrafo y me cuentas.

Ey, bueno, cuéntame. No lo tienes claro, ¿verdad? Ya sé que no es por el poco tiempo que te he dado. El problema es que estamos tan acostumbrados a vivir entre mentiras que vivimos con el miedo de saber cuándo algo es real y cuándo no. Por eso en la batalla entre creer y no creer siempre gana el ejército que más grite lo que ya pensábamos, lo que refuerza nuestra opinión. Ya te has dado cuenta. Sabes que incluso haciéndote partícipe de ese ejercicio de sinceridad del que hablaba antes todo podría ser una falacia. Esto que estás leyendo podría formar parte del plan más maquiavélico que nunca nadie haya creado jamás.

Hacemos una cosa, me voy un rato al lavadero que buena falta le hace al coche. Mientras, te vuelves a leer el texto, con calma, y  cuando termines, comenta por aquí mismo, en Whatsapp, Facebook, Instagram o enviándome una carta a casa. Coméntame tus pensamientos, tus reflexiones, tus miedos, tus deseos, todo aquello que…me voy que cierran.

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